Podremos optar por una actitud diplomática y dedicarnos a hacer crecer nuestra nación obteniendo muy buenas relaciones con las demás civilizaciones presentes o por el contrario ser de lo más belicosos y dedicarnos a conquistar a lo Genghis Khan.
Algo, muy logrado y que da competitividad al juego es que no podremos evolucionar a un ritmo más rápido que el resto. Simplemente el juego no te dejará, pues el balance de la IA, mandará a otras naciones a atacarte en caso de que intentes llevar ese tipo de camino, simplemente para que no haya un desequilibrio abismal como suele suceder en este tipo de juegos, por poner tan sólo un ejemplo de lo que puede pasar, porque la IA siempre estará ojo avizor a nuestras acciones. Esta es otra razón más para usar la cabeza y saber que es lo que queremos y no ir a lo loco. Este es quizás el punto mas importante y que más marcan al juego respecto a sus homónimos de PC, haciendo de este juego un título más competitivo.
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Ofreciéndonos varios niveles de dificultad, una vez nos acostumbremos al sistema de juego, rápidamente querremos pasar a un mayor nivel de dificultad, tan sólo para poder disfrutar del reto que nos puede plantear. De hecho más de uno acabará convirtiéndose en un masoca, pues realmente este juego es adictivo como muy pocos. Aunque este Civilization no guste a los más acérrimos fans de la saga, por los cambios introducidos con el fin de atraer a una mayor audiencia de jugadores, o incluso novatos que puedan encontrarlo muy lento y criticar que es por turnos, bien podemos decir que nos encontramos ante uno de los mejores juego de estrategia desarrollados para consola.
Un mundo a medida.
El mundo que se presenta ante nuestros ojos puede resultar demasiado pequeño para los más avanzados y experimentados jugadores, siendo quizá uno de los puntos negativos del juego. En el modo campaña, podremos elegir a nuestro líder de entre un total de 16 personajes históricos todos ellos, muy conocidos y representantes de distintas culturas y civilizaciones. Nos encontraremos pues con Elizabeth de Inglaterra, al legendario Julio Cesar de Roma o hasta el cruel y sanguinario Genghis Khan entre otros muchos, cada uno con sus pros y sus contras, aunque en el fondo todos presentan las mismas posibilidades y tan sólo se diferencian en un mero aspecto estético.
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Lo que en un principio puede parecer un mundo de amplias proporciones, pronto se nos quedará pequeño, pues aunque podamos tardar en llegar a ser unos auténticos estrategas de pro, el conseguir todas las opciones y posibilidades del juego dentro de una misma partida, puede llevarnos relativamente poco tiempo. Es una lástima, pues para quién a lo mejor buscase un ritmo algo más lento, se encuentre de golpe y porrazo con la tremenda rapidez de juego, pudiendo a la mayor parte de opciones que presenta y que no son pocas. Eso sí, aun llegando a poder usar casi todas las opciones en apenas 4 o 5 partidas, no quita que estén muy logradas y optimizadas, pero no dejará más espacio para la experimentación con nuevas posibilidades que puedan abrirse según vayamos avanzando.