¿Qué ha pasado contigo Eddy?
Uno de los pilares importantes para que un juego para un sólo jugador enganche es su historia. En este además hay que tener en cuenta que por su género dicho pilar se torna imprescindible. Si esto flojea, su única esperanza es su desarrollo y jugabilidad y aquí es donde más falla el título de Eden, pues Alone in the Dark, aunque lleno de buenas intenciones, ideas y propósitos, ha acabado en un completo desastre, y es que el protagonista goza de uno los peores controles vistos hasta el momento.

Para empezar el control del personaje es de lo más tosco que nos podemos encontrar dentro del género, y es que cuando manejemos a Edward, tendremos la sensación de que siempre va andando aunque tengamos la posibilidad de correr, lo que ralentiza la aventura. Por su parte, la cámara en 3ª persona tampoco ayuda demasiado porque tiene la manía de situarse en los ángulos más extraños, y justo en los peores momentos es cuando adopta los peores planos, dificultando así innecesariamente los combates. Podremos cambiar a una vista en 1ª persona, y aunque ciertamente mejoran las cosas, no lo hará lo suficiente pues el juego ha sido pensado para ser jugado viendo a nuestro protagonista. El juego además cuenta con fases de conducción, y si controlar a Edward ya es difícil, el manejo de los vehículos no lo es menos. Sumadle a eso, que dichas fases son en algún caso bastante difíciles, más de uno dejará de intentarlas tras acabar frustrado al ver que no logra superarlas, teniendo que recurrir al novedoso sistema de capítulos que ofrece el juego. Y es que en Alone in the Dark, se nos ofrece la posibilidad, de poder saltarnos aquellas partes que consideremos difíciles, gracias a un sistema de selección de escenas. Como si de un DVD vídeo se tratase podremos avanzar y saltar al siguiente capítulo saltando por completo los eventos que transcurren desde nuestra situación actual hasta el comienzo de nuestra nueva selección. Esto que pudiese parecer una gran idea, cae en la tragedia puesto que nos perderemos parte de la historia y de la trama principal, además de que un abuso excesivo del mismo puede llegar a acortar la vida del juego.
Es una lástima, pues se podría haber empleado de otra manera mucho más útil, o al menos limitar un poco su uso.

Otra gran idea mal resuelta, ha sido el uso y gestión del inventario. Para acceder a él, bastará con mirar hacia abajo y nuestro protagonista abrirá su chaqueta mostrándonos todo lo que lleva. Si bien, podremos combinar multitud de objetos, mientras accedamos y estemos en el inventario, la acción de nuestro alrededor no cesará, lo que en muchas ocasiones resultará bastante molesto sobre todo si hay enemigos en la instancia en la que nos encontremos y sobre todo si queremos hacer un cóctel molotov. Otro aspecto mal resuelto, es el uso tanto del arma como la posibilidad de llevar dos objetos distintos (uno en cada mano). La posibilidad de poder llevar varios objetos para poder combinarlos es una idea genial, lo malo es que cada vez que queramos hacerlo tendremos que pasar por el inventario, por no hablar de si llevamos el arma para des-equiparla, será más de lo mismo: inventario, guardar arma, seleccionar objetos. Dichas acciones acabarán por amargar a más de uno, porque no habría estado de más una especie de selección y des-selección automáticas, o porque no un sistema de desenfundado de arma automático sin tener que pasar por el inventario.