Primeras impresiones Ninja Gaiden II
Como ya hemos comentado en Ninja Gaiden II volvemos a encarnar a Ryu Hayabusha en su eterna lucha para vengar a su Clan y salvar al mundo de las terribles creaciones demoníacas que tienen intención de exclavizar a la raza humana.

Para su creador el juego no es otra cosa que lo que el llama interpretación digital de la cultura japonesa. Por ello decide usar al Ninja representado en el juego por su protagonista Ryu. Sin entrar en detalles sobre la aparición de tan mítico guerrero japonés, en el juego se ponen de manifiesto las grandes reminiscencias históricas sobre dichos guerreros, su trabajo y su aparición y evolución a lo largo de la historia cultural japonesa, en las que ha hecho y puesto mucho hincapié su creador.
Además el uso desmedido de la violencia con sus desmembramientos y sangre por todas partes, al igual que el usado por muchos cineastas (como Tarantino) y conocido como splatter, le han servido para dotar de dramatismo y mayor intensidad a la lucha del protagonista para alcanzar su venganza. Sin que ello sirva de precedente, se ha incluido un modo de juego llamado Kurosawa, que nos permitirá grabar todos los combates que realicemos durante el juego dotándoles de una textura gris, como si de una película antigua se tratase, que pondrá de manifiesto lo sangrientas que resultan las batallas y servirá para poder ver hasta que punto influye la violencia en la representación de la rabia de Ryu. Todo un detallazo.

El juego propiamente dicho supone una evolución de su predecesor, no una revolución ni mucho menos. Así podéis esperar unos gráficos mejorados, aunque como ya ocurriese con, por ejemplo DOA 4 y su anterior entrega DOA Ultimate, quizá el salto no sea tan aparente, dado el gran nivel técnico general alcanzado en los juegos para la primera Xbox. Será en los pequeños detalles, como las texturas, efectos de luz y partículas, así como las recreaciones de los escenarios y de la multitud de enemigos representados en pantalla donde realmente veremos las diferencias de un juego que resulta totalmente espectacular. Así mismo, destaca como hemos mencionado los desmembramientos que sufrirán los enemigos frente a nuestros ataques, y que dependiendo de la mayor o menor gravedad de las heridas que vayan sufriendo así variará su comportamiento durante el resto de la batalla, llegando a realizar ataques suicidas en casos totalmente extremos.
El control no ha evolucionado mucho con respecto a la anterior entrega y se mantiene prácticamente igual. Con los sticks analógicos controlaremos a Ryu y la cámara, mientras que la cruceta nos dará acceso rápido al inventario de armas, ninpos y objetos, pausando brevemente la acción pero sin llegar a cortarla como puede hacer el menú, haciendo que la acción se vuelva mucho más intensa y no resulte tan entrecortada. El resto de botones nos servirán para saltar, ataque débil y fuerte, así como defensa y acción.

Mientras combatimos, (al menos durante el nivel al que pudimos jugar), se nos van dando breves consejos, como los movimientos a realizar. Suponemos que esas pequeñas ayudas sólo aparecen durante ese nivel pues resulta el más básico de todos y supone una introducción al juego. Los combates, si antes de por sí eran frenéticos, ahora lo son mucho más y se han vuelto más rápidos y dinámicos si cabe, siendo la acción una constante que no cesa a lo largo del juego. Y es que si cabe destacar algo, y es que los momentos aquellos de exploración y resolución de puzzles que hacia gala el primer Ninja Gaiden no dieron señales de vida en la versión que probamos, lo que ha dejado paso ciertamente a un juego ligeramente más lineal, pero por contra mucho más entretenido y lleno de acción, dado que aquellas partes de exploración hacían más de una vez que perdiésemos la noción de lo que teníamos que hacer y dónde teníamos que ir. No resulta tan malo como pueda parecer, se ha vuelto todo más activo.