Otro detalle curioso es la vida y recuperación de la misma de nuestros protagonistas. Cuando recibamos bastantes daños, llegará un momento en el que la pantalla se volverá de color rojo, momento en el cuál podremos fingir nuestra muerte y llamar la atención del enemigo dejando libre a nuestro compañero de toda mirada. Un detalle curioso, si no fuera porque no sabremos nunca con claridad cuál el nivel de vida que nos resta, por lo que cada vez que podamos realizar esa acción será más por sorpresa que por haberla buscado nosotros mismos como recurso. Y es que si nos pasamos, caeremos al suelo pero no moriremos, en un sistema similar al visto en Kane & Lynch, mientras yacemos heridos en el suelo, pero a diferencia del juego de Eidos, aquí podremos disparar y defendernos, pues será nuestro compañero quién tenga que venir a buscarnos, cogernos y ponernos a ambos a resguardo del enemigo momento en el cuál curará nuestras heridas (acción que lleva unos cuantos segundos en realizarse), recuperando así de nuevo nuestra movilidad y agilidad. Hay que tener mucho cuidado durante todo el proceso, pues nuestro compañero tanto al venir a buscarnos como al buscar resguardo y curarnos quedará a merced del fuego enemigo, igual que nosotros, con la diferencia que podremos disparar para desviar algo la atención, pero que en lugares bajo un intenso fuego enemigo, acabarán los dos personajes mordiendo el polvo.
- Más te vale ser discreto Salem, que no estamos en una fiesta rodeados de chicas.
- ¿Y qué quieres que haga si soy tan guapo que no pueden dejar de morirse de envidia?
¿Cuál es el objetivo señor?
El esquema de las misiones es bastante simplón. Cada fase del juego está subdividida en varios subniveles, separado cada uno de ellos por una carga de escenarios. En estos subniveles se nos van dando diversos objetivos, unos primarios que se resolverán con alcanzar el final de dicho nivel y otros secundarios, que nos iremos encontrando según avancemos por las fases y que no serán difíciles de cumplir dada la linealidad de las fases. El objetivo último de cada misión, es eliminar al malo de turno representado como se ha mencionado anteriormente en forma de jefe final. Como recompensa por cada objetivo cumplido se nos dará dinero, el cuál emplearemos en mejorar las armas de las que disponemos o bien en adquirir otras totalmente nuevas.
La sensación que dejan las fases, si no fuese por que se alterna con otras situaciones, es de estar pasando niveles iguales una y otra vez si no fuese por la distinta escenografía de los diferentes conflictos en los que participaremos, pues siempre tendremos la extraña sensación de haber pasado por alguno lugares aunque sean distintas fases. Esto se debe en gran parte al diseño de escenarios, que aunque son grandes en sí, su excesiva linealidad no ha debido dejar mucho margen de maniobra a los diseñadores del juego, creando unos escenarios muy similares entre sí y con muy pocas opciones de llevar y solucionar las diversas situaciones planteadas. Por lo que siempre tendremos esa extraña sensación de "dejá vu", algo que queda bastante patente en los enfrentamientos con los jefes finales, cuya mecánica para acabar con ellos no sólo es prácticamente la misma, si no que además todos tienden a actuar de una manera similar. A esto hay que añadirle que nunca estaremos perdidos, no sólo porque el camino esté claramente marcado, si no porque además el juego dispone de una ayuda extra, un denominado GPS, que nos indicará en todo momento el camino a seguir hasta el siguiente objetivo a cumplir. Si sumamos además las continuas ayudas que aparecerán en pantalla para avisarnos de que podemos llevar a cabo ciertas acciones, hacen de por sí más fácil un juego en el que no resulta demasiado difícil avanzar.

Resumiendo, el juego tiene muy buenas intenciones en conjunto pero parece que se queda algo corto a la hora de intentar llevarlas acabo, sobre todo si vamos a jugar sólos, ya que en esa situación el juego pasa a ser uno más del montón dado que ha sido diseñado y pensado exclusivamente para la cooperación entre dos jugadores.
- Parece que has tenido suerte Salem, lo han hecho especialmente para casualones.
- ¿Pero qué dices? Sabes que a mí me gustan las cosas difíciles.