Quién le iba a decir algún día a un joven nipón llamado Tetsuya, que después de unos largos estudios acabaría trabajando en una empresa como SEGA, desarrollando y produciendo títulos como Sega Rally o Manx tt entre otros. Sin embargo sus sueños no eran los fantásticos juegos de carreras que había creado, si no hacer que los jugadores viviesen nuevas experiencias. Lo consiguió con juegos como el de nuestra querida y amada Ulala y su Space Channel 5 y el juego que nos ocupa ahora lugar, el que podríamos considerar rareza entre las rarezas aunque a base de ritmo se hizo con una legión de incondicionales. No hablamos de otro que de REZ.
Aparecido hace ya unos cuantos años para la ya extinta Dreamcast de Sega y bajo el sello del antiguo equipo de Tetsuya Mizuguchi, United Gaming Artists, y siendo versionado más tarde para PlayStation 2, nos llega ahora el turno también a los usuarios de Xbox 360. Tendremos la posibilidad de crear nuestra propia música electrónica mientras eliminamos a los enemigos de una red de redes, más superpoblada que nunca.

Y es que en REZ, se nos muestra un mundo en el que la red ha alcanzado tal punto de criminalidad que se decide crear una entidad llamada Eden para protegernos de nosotros mismos y nuestras fechorías. Pero como todo no es perfecto y bien lo cuenta Asimov en una de sus novelas, lo que creamos puede tomar conciencia propia y revelarse contra su creador. Y es lo que sucede con Eden, desapareciendo y comenzando a crear un caos a nivel mundial que sólo podremos solucionar nosotros introduciéndonos en el mundo virtual. Con esta breve historia, se nos presenta el que quizá se puede considerar el mejor juego Arcade disponible en el servicio Xbox LIVE Arcade.

Pero… ¿qué es REZ y qué es lo que le hace tan especial y que levante tantas pasiones entre sus seguidores?
Las respuesta aunque fácil es de difícil comprensión.
REZ, no es más que un shooter a la antigua usanza, muy en la línea de ese monstruo del género llamado Panzer Dragoon, en el que movemos a nuestro personaje sobre una pantalla limitada, y mediante una retícula apuntamos y disparamos a todo lo que aparezca en ella.
¿Pero entonces como algo que a priori parece tan sencillo y monótono, resulta que acaba siendo tan adictivo? ¿Y que tiene que ver el ritmo?
La adicción que crea no se debe a su sencillez o se basa en su jugabilidad sino en su interacción, y es que cada acción de nuestro personaje tiene su propio sonido. Desde el disparo, pasando por los enemigos eliminados o sólo un impacto tienen un sonido distinto. Sin olvidarnos por supuesto de un apartado gráfico que no sobresale por su espectacularidad, sino más bien por su originalidad y abstracción porque más de una vez nos preguntaremos si estamos jugando un videojuego o viendo un Picasso en movimiento.
