Mass Effect, ciencia ficción en estado puro.
BioWare, desarrolladora famosa por empezar la saga de RPGs para Xbox basada en Star Wars, KOTOR, y Jade Empire, se une al reciente bombardeo de grandes juegos para Xbox 360 con un RPG que bebe de la esencia de las grandes historias de ciencia ficción.
Nada más ser anunciado, Mass Effect creó una expectación por entonces inusual, aunque últimamente bastante frecuente. Ello fue debido a lo impactante de las imágenes mostradas y quienes se encontraban detrás de tal proyecto, BioWare. Y es que esta empresa no deja indiferente a nadie, pues marcó su identidad en todos los jugadores de Xbox con la primer entrega de “Caballeros de la Antigua República”, excelente juego que avalaba el, por aquel entonces, nuevo proyecto para la consola de Microsoft.
Tras un tiempo y una larga espera con innumerables retrasos, el 23 de Noviembre de 2007 se lanzó el esperado título. Mereció la pena.
Historia
El guión es espectacular, digno de una película de ciencia ficción, y es que tiene muchos rasgos similares a los de sagas tan aclamadas por la gente como Star Wars, Star Trek, e incluso Stargate.
Nos sitúan en un futuro algo lejano, el año 2183, en el que la humanidad está muy avanzada tecnológicamente y puede desplazarse a cualquier punto del universo gracias a una tecnología que nos permite superar la velocidad de la luz.
Encarnamos a Shepard, personaje principal del juego. Un comandante curtido en combates a lo largo del universo, a cargo de la nave Normandy -que nos servirá de vehículo para llegar a decenas de planetas- y cuyas decisiones guiarán el destino de la humanidad, que se encuentra en jaque, al igual que el resto de razas alienígenas del universo, tras los acontecimientos que se irán sucediendo.
BioWare ha querido que nos metamos tan de lleno en la historia, que ha incluido un editor del personaje principal. Aunque es algo escueto, podemos modificar los rasgos faciales a nuestro antojo, así como el sexo, el nombre e incluso nuestro pasado. Todo esto ayuda a que la historia sea más profunda y sintamos que nuestra vida está en juego.