Gráficos
Técnicamente Don King se podría decir que no está a la altura de las circunstancias, y aunque no esté demasiado mal, se queda claramente detrás en el género (y eso que hoy por hoy, el título de la competencia tiene ya 3 años). El juego posee un nivel de modelados bastante correcto, refiriéndose exclusivamente a los boxeadores. Lo peor quizás son los rostros, que aunque en cierto sentido son pasables, hay algunos (como el del mismo don King) que rayan a un nivel muy bajo, de hecho parecen más de la generación pasada que de la actual. Los escenarios son muy simples, con un público genérico e inanimado, con unos efectos de iluminación nulos que únicamente consiguen no meternos de lleno en la acción del combate y que le restan bastantes enteros al apartado en general.

Las animaciones de los púgiles es otro tema que da más de un quebradero de cabeza, ya que en su mayoría son rígidas y poco creíbles debido a su falsa velocidad y animación. Como detalles positivos, encontramos el sudor de los boxeadores y la calidad de ciertos movimientos de piernas presentes en algunos boxeadores, pero nada no visto y superado ampliamente por el juego de la competencia.
Sonido
El apartado sonoro es, con amplia diferencia, lo mejor del. La Banda Sonora posee una gran variedad de temas, muchos enfocados al mundo pugilístico, como la popular canción " the eye of tiger" y otros de ritmos variados, aunque ciertamente enfocados en su mayoría al hip hop.

El doblaje raya a buen nivel debido, principalmente, a que las voces de los protagonistas están en su inglés natal. Don King nos habla en su ingles tan "original", al igual que el resto de co-protagonistas que van apareciendo en el modo historia. Luego tenemos el doblaje de los narradores de los combates, realizado en castellano por el doblador de más que coches, o el mismo Colin McRae Dirt. Estos últimos diálogos se repiten en exceso y no están tan bien interpretados como las sesiones del doblaje ingles. Por lo demás no mucho que destacar, el sonido de los golpes no destaca nada, con un falso sonido en cada impacto que no consigue mejorar el realismo. Tampoco vemos como el público anima eufóricamente, de hecho hay momentos en que brilla por su ausencia.