Siguiendo la senda marcada por otras sagas dentro del género como SSX o Amped, Ubisoft Montreal se atreve con el snowboard más salvaje en su nuevo juego.
Con la ayuda y promocionado por uno de los deportistas más laureados de este deporte como es Shaun White, el juego de Ubisoft nos mete de lleno en la piel de uno de estos surferos de la nieve con la intención de hacernos descargar ingentes cantidades de adrenalina, incorporando una jugabilidad más basada en físicas reales que en piruetas fantásticas.

Bonito e inmenso.
El juego usa el poderoso engine del cuál hacia ya gala Assassin’s Creed, para mostrarnos unos escenarios inmensos y que se expanden hasta el infinito horizonte mostrando montañas tan blancas como llenas de obstáculos sobre las cuales podremos realizar todo tipos de piruetas. Los escenarios que recorreremos nos llevarán desde el mismísimo Japón hasta Europa pasando por el estado de Alaska, todos ellos recreados a la perfección y con unas proporciones semejantes a la realidad, que nos harán sentir tan pequeños como hormigas ante tan imponentes recreaciones.
No sólo eso sino que podremos explorar libremente y hasta el último rincón cada uno de los escenarios que visitaremos, y hacer lo que queramos y podamos en ellos. Nos encontraremos todo tipo de rampas, naturales o creadas por el hombre, todo tipo de vegetación, así como personajes controlados por la IA del juego con los que poder interactuar. Podremos hasta montar en teleféricos desde los que contemplar el paisaje que nos rodea.

A primera vista parece mas una aventura que un juego deportivo y en este caso de snow. Ello es debido a esa inmensidad tan abrumadora que nos pone ante los ojos desde el primer momento.