Mucho ha llovido desde el primer Burnout para PlayStation 2. Esta nueva entrega (no es la primera, pues recordad que ya salió Burnout Revenge para Xbox 360), nos demuestra una vez más que en Criterion son capaces de crear y re-inventar un estilo de juego en el que pensábamos que ya estaba todo hecho y no podía evolucionar más.
Cuán equivocados estábamos, pues el juego que nos ocupa supone no sólo un cambio en la saga si no también un soplo de aire fresco en el tan manido género de los juegos de velocidad.

Calentando motores
El primer juego dentro de la saga Burnout destacó sin lugar a dudas por ofrecernos unas carreras, en las que destacaban los espectaculares accidentes que podíamos sufrir mientras competíamos en desenfrenadas carreras callejeras a lo largo y ancho de circuitos urbanos. El juego caló y gustó a crítica y usuarios, y lejos de ser un súper-ventas propiamente dicho, el juego se ha convertido por méritos propios en todo un clásico. Los brutales accidentes de tráfico que podíamos ocasionar resultaba una manera muy eficaz de soltar toda la adrenalina que llevamos dentro.
Por aclamación popular y ambición de Criterion, se animaron y lanzaron una 2ª entrega mucho más completa y espectacular, convirtiendo los espectaculares accidentes en todo un clásico.
Con la saga consolidada, EA les echo el ojo y se hizo con la distribución de la tercera entrega de la saga (sin duda alguna la mejor hasta la llegada de este Burnout Paradise) comprando más tarde el estudio. La tercera entrega introducía por primera vez el concepto de Takedown que consistía en hacer morder el polvo a tu rival, convirtiéndolo en todo un arte, pues había tomando el nombre de cierta obra literaria, 1000 y una formas de reventar a nuestros adversarios. Además disponíamos de una barra de turbo que se iba rellenando a medida que reventábamos a los contrincantes. Mogollón de circuitos, modos de juego (el más entretenido era conseguir la mayor puntuación posible provocando el accidente más grande que pudiésemos conseguir) y el puntazo de una cámara lenta que usábamos para dirigir sabiamente nuestro coche reventado para conseguir hacer lo propio y vengarnos de nuestros oponentes, mientras volamos por los aires. Un título espectacular sin lugar a dudas, al que le siguió una cuarta entrega, Burnout Revenge (versionado también para Xbox 360), que llevaba el concepto un paso más allá, pero ya avisó a sus creadores de que el concepto estaba bastante manido y que los jugadores pedían algo más, necesitaban nuevas sensaciones en Burnout, pues la saga parecía sobresaturarse.

Dicho y hecho, oídas las críticas y consejos de los fans y con el potencial de las recién aparecidas consolas de la nueva generación, Criterion decidió dar un toque de aire fresco a la serie y renovarla, pero sin variar las premisas de acción salvaje y velocidad, que tan famosas habían hecho a la saga.
¿Lo han conseguido? La respuesta es un rotundo SI! Y de qué manera: bienvenidos a Paradise City.