Electronic Arts no contenta con sus licencias de videojuegos y arriesgando más que nunca nos trae, gracias a Visceral Games, su visión para el mundo de los videojuegos de la obra: La Divina Comedia Dante.
La obra italiana intentaba describir lo más poéticamente posible como sería el Purgatorio, el Paraíso y el propio Infierno. Los chicos de Visceral Games (responsables del genial Dead Space) se han centrado en el Infierno y en su idílica representación de los 7 pecados capitales. ¿Pero habrán pecado ellos con esta grotesca representación?
Todo por amor.
Al igual que nos narrase la obra, en el juego tomaremos el control de Dante, un valiente guerrero de la 3ª Cruzada que sin pensárselo dos veces viajará al Infierno para rescatar de las garras de Lucifer a su amada Beatriz. Y es que el Diablo necesita esposarse con un alma pura y destinada al Paraíso para poder reclamar el trono de Dios y poder hacerse con el control absoluto sobre todo.
Para ello nuestro protagonista deberá recorrer ni más ni menos que los nueve círculos de los que se compone el Infierno y enfrentarse a las representaciones de los 7 pecados capitales así como a sus propios pecados y crímenes de guerra.
Toda la historia esta amenizada por unas escenas con el propio motor del juego, que nos narran en perfecto castellano la aventura de nuestro protagonista para rescatar a su amada.
¿Dante’s of War?
La primera impresión que os llevaréis al jugar el juego de Visceral, es de estar jugando a un clon del mismísimo God of War, aunque ambientado eso sí en las entrañas más profundas del Infierno. Esto no tendría porque ser algo malo ni mucho menos, pues todo aquel que haya jugado al título de Sony se encontrará como en casa, solo que el juego de Visceral adolece de grandes defectos que le impiden superar a la genial obra de David Jaffe, sobre todo en lo que a sistema de juego se refiere.
Para empezar podemos hablar de la elevada dificultad del juego que, en vez de aumentar poco a poco, hace que nos estemos tirando de los pelos desde el principio. Muchos agradecerán que sea difícil, pero los menos duchos con su sistema de combate se encontrarán en muchas ocasiones con situaciones que les resultarán realmente infranqueables y más de uno tirará el mando el suelo. Podemos solucionarlo bajando la dificultad a fácil, pero claro así también se pierde gran parte de la gracia.