Desmond Miles vuelve dos años después para continuar la historia ya de por si retorcida del primer Assassin’s Creed, lanzado en 2007 y considerado como uno de los mejores títulos de dicho ejercicio. El juego vendió muchísimo sobre todo para ser una franquicia totalmente nueva. Sus principales enganches eran un espectacular apartado técnico y artístico con una recreación excelente de las ciudades del oriente medio del siglo XII, unos mapas enormes y una libertad de acción muy amplia.
Escalar libremente iglesias, catedrales, fortalezas y todo tipo de edificaciones, acompañado con una ambientación medieval muy conseguida tuvo su efecto, pero también tenía deficiencias. Las más remarcadas eran la monotonía en el planteamiento de misiones, ofreciendo si cabe, misiones secundarias poco aprovechadas. La recreación conseguida, digna de todo elogio, daba para mucho más y eso cualquier jugador lo pudo percibir en su momento.

Con
Assassin’s Creed II Ubisoft Montreal ha conseguido aprovechar la potencia del primero superando además en todos los aspectos a su predecesor. Muchos medios han continuado con la crítica negativa sobre el juego, igual que hicieron con el original, amparándose en los mismos fallos, pero la realidad es muy diferente, ni es tan repetitivo ni tan monótono. Sigue teniendo apartados mejorables pero decir ya de facto que un juego es repetitivo porque si ralla en lo cansino, por que… ¿que juego no lo es en cierta medida? ¿Acaso un Call of Duty no consiste en matar a tiros continuamente o un juego deportivo en hacer constantemente lo mismo?. Pues sí, mismamente
Modern Warfare 2 explota una y otra vez la misma formula y no por ello es un mediocre título, sino todo lo contrario es excelente. Lo mismo podríamos decir de un FIFA cuya
última versión a pesar de ser prácticamente igual que la anterior, consigue incluir las suficientes mejoras como para que dirigir un equipo vuelva a ser muy divertido.
Dejando este punto claro proseguimos estrictamente con el juego de Ubisoft, que sí, tiene una base similar a la del primero, pero es que esa es su personalidad, ofrecer un juego con una recreación de ciudades muy cuidada en la que el principal objetivo y fin es ir matando (asesinando para ser exactos) una serie de personajes, desvelándose a su paso una historia de conspiraciones, complots y todo tipo de intrigas, que en muchos casos ni entenderemos hasta que salga a la venta un más que probable Assassin’s Creed 3.

Entrando en pintura esta segunda entrega comienza donde dejamos el primero, en los laboratorios de Abstergo, de donde, ayudados por Lucy Stillman, ya declarada como amiga nuestra, escaparemos. A partir de ahí y gracias a la ayuda de otra serie de “amigos” (quizá debiéramos llamarlos hackers), que vendrían a ser los miembros del credo asesino de mundo moderno, volveremos a conectarnos al Animus, versión 2.0 como apuntan, para que Desmond Miles reencarne de nuevo a uno de sus antepasados. Para los más despistados, decir que el Animus es una máquina que permite a quien se conecte a ella revivir las experiencias de sus ancestros, vía genética.