Overlord nos causó una grata sensación en su primera parte, lanzada en 2007, aunque uno de sus principales fallos era que podía antojarse algo repetitivo.
En la primera entrega nuestro protagonista era Overlord, “Señor del Caos” o “Señor del Fin”. La trama daba comienzo cuando los Esbirros descubrían al Overlord en una cripta de la Torre Lúgubre, lo armaban, y allí debíamos prepararnos para llevar a cabo nuestras malvadas fechorías.
En esta segunda entrega, Codemasters nos ofrece gran parte de la amplitud de características de su predecesor subsanando varios de los errores de la primera entrega.
Encarnaremos a un nuevo Overlord que tendrá bajo sus órdenes a un amplio ejército de esbirros que deberá comandar para llevar el mundo al caos. La aparición de este nuevo Overlord hará que los esbirros se empleen más a fondo para conseguir dominar a la población, y es que en ésta entrega nos encontramos con pueblos tan característicos como unos Elfos afeminados.
Historia
La historia no continúa explícitamente la del primer título de la saga, ideada por Rhianna Pratchett, la hija de Terry Pratchett –el magnífico escritor británico que tantos buenos momentos nos ha hecho pasar con la serie MundoDisco–. Nos pone en la piel de un niño de la ciudad de Glacialia repudiado por el resto que, acusado por las circunstancias, se ve obligado a cometer actos irremediables de maldad. Esto atrae la atención de los esbirros, los protagonistas indiscutibles del juego, que le ven al crío suficiente potencial como para convertirse en el nuevo Overlord, señor de la maldad, de todo lo oscuro y siniestro, y demás parafernalia humorística intrínseca a la villanía.
Lo que deberemos llevar a cabo en el juego es bien simple: Acabar con el resto del mundo para que el Overlord sea el único amo y señor.