El contenido descargable o DLC está de moda y las compañías no paran de explotar este medio para comercializar añadidos para sus juegos, ya sea con expansiones, como el caso que nos ocupa, o bien con añadidos que, posiblemente, deberían haber estado incluidos desde el primer momento en el disco de juego, o ser completamente gratuitos por lo poco que aportan.
Por estos motivos evidentemente lo primero que nos preguntamos es si merece la pena el desembolso de los 1600 Microsoft Points, al cambio unos 22€, que cuesta este primer capítulo extra de GTA IV exclusivo para Xbox 360, y la respuesta es afirmativa para aquellos que disfrutaron con el extraordinario juego de Rockstar (análisis GTA IV), porque la relación calidad/precio resultante es alta. La expansión mantiene todos los elementos que hicieron grande a GTA IV, como la narración cinemática de la historia y el humor negro siempre presente, o la variedad de personajes secundarios y el carisma de cada uno de ellos.

De vuelta a Liberty City
En esta ocasión nos meteremos en la piel de Johnny Klebitz, el segundo al mando de una banda de moteros llamada The Lost y, pese a que encarnamos a otro personaje, su historia es totalmente paralela e interconectada con las hazañas de Niko Bellic, por lo tanto al jugar esta expansión vemos la historia de GTA IV desde otra perspectiva.
Las principales novedades de este DLC vienen en el aspecto jugable, ya que al formar parte de The Lost nos acompañarán durante la mayor parte de las misiones otros miembros de la banda y cuando nos movamos de un lugar a otro con el grupo de moteros lo haremos respetando una formación jerárquica. Una vez llegué el momento de la acción nuestros compañeros se sumarán a los tiroteos, pudiendo morir en ellos y, en ese caso, serán sustituidos automáticamente por otros novatos, de hecho esto ocurre con mucha frecuencia y facilidad, pero si sobreviven a la misión llenarán poco a poco su barra de experiencia mejorando con ello su arsenal. El hecho de que el juego se centre en la guerra de bandas, con misiones secundarias claramente enfocadas a ese fin, permite que se produzcan batallas generalmente multitudinarias y, en ocasiones, bastante caóticas.
